Cirugía de penes en prisión

Con ustedes, los pearlings más insalubres del planeta.

Texto: | Arte:
Ilustración: Luisa Orduño

Hay infinidad de formas para darle placer a tu pareja y a la vez darle un nuevo look a tu pene, pero la que rifa en la cárceles es proporcionalmente equivalente a su insalubridad, es el pearling.

El pearling (algo así como la contracción en inglés entre perla y perforación) es una alteración en el pene; unas pequeñas bolas similares a un tumor que comúnmente se producen los internos en las prisiones para darle placer a sus visitas conyugales o entre ellos mismos buscando ánimo y buena compañía en medio de la soledad.

Cierta ocasión, un amigo médico que había servido en una prisión me dijo que le tocó atender a un paciente portador de una enfermedad dermatológica en el área genital. Me platicó con términos médicos algo que yo resumí en una palabra pegajosa: chancro.

Al comenzar su rutina facultativa, le pidió al interno que le mostrará la lesión y entonces desenfundó su pene. Lo que llamó la atención de mi amigo médico, no fue la lesión dermatológica, sino una cadena de tumoraciones redondas dentro del pene del paciente. «Era algo así como un rosario alrededor del falo conformado por 50 pequeñas bolas» me dijo el doc, que sorprendido se introducía al mundo de las cirugías improvisadas. Cirugías que los internos se hacían para entretener su estancia en la pinta.

Después que revisó la infección, el médico le preguntó al interno qué había pasado con su pene.

–¿Hace cuánto que te hiciste eso? –preguntó mi amigo médico con cierto asombro.

–Pues a los ocho meses que entré. Yo observaba que los compañeros las traían y me llamó bastante la atención. Acá nosotros les llamamos perlitas, doc, –dijo el interno sosteniéndose el pene mientras miraba con fuego en los ojos a mi amigo.

Es por seguridad que en las cárceles no se permite la introducción de herramientas para implantes, así que los internos aprendieron a hacer de las suyas. Mi amigo médico, entrando en confianza, le preguntó qué es lo que se metían. El interno, con cada vez menos pena comenzó contándole casi a detalle.

–Mire doc, pues en mi caso son de cera, porque no tengo mucho dinero pero eso depende de cada quien. Hay gente que se las hace de cepillos de dientes y los que tienen más dinero se las hacen con fichas de dominó. Haga de cuenta que lijan y lijan hasta que quedan las bolitas. De una ficha de dominó salen unas cuatro bien perronas.

El interno se reía con cierta pena, pero con ganas de platicar. Había salido de su celda por la infección en su falo y el tema de conversación era lo de menos. El preso lo que quería era hablar.

Luego de escucharlo, le diagnosticó la infección. Le recetó el antibiótico más malo y barato cuyo nombre prefiero omitir para no poner en riesgo su identidad.

–¿Y cómo hacen para aperlarse el pene, chaval? –preguntó el médico que evidentemente sabía que lo hacían sin equipo ni ayuda médica.

–Aquí te las hacen. Hay gente que le gusta y pues nada más te cobra unas papitas, una soda, un pants, una lavada de ropa y en ocasiones hasta gratis. Haga de cuenta que primero te hace la herida con un cepillo de dientes con mucho filo (obvio, anteriormente desinfectado con cloro, ya sabe mi doc, algo bien). Después te mete el objeto que puedas pagar y ya se queda ahí.

En este punto, el médico me explica cómo en el mundo de los penales la expresión «algo bien» es tan usada como penes con tumoraciones. Dice mi amigo el médico, «chingado, esa frase es usada por todos. Por internos, custodios, doctores y visitantes».

Después de la cirugía decimonónica, se vendan el pene por unos 15 días y esperan la cicatrización natural.

–Y haga de cuenta que para que no se nos infecte la herida, pues venimos con el doctor a decirle que nos duele la garganta para que nos dé antibiótico.

–¿Y por qué te lo hiciste? –preguntó mi amigo.

–Pues claro que para que mi pareja sienta más y claro que funciona. ¡Algo bien, doc! –respondió el interno con su pulgar derecho haciendo un gesto de satisfacción quizá por los recuerdos que le aterrizaron en el momento.

–Para la visita conyugal, ¿no?

–Pues la visita y para los amigos aquí adentro.


Sergio-Nolasco_avatar
Texto:

Combina el periodismo con la producción cinematográfica, es editor de revista Diez4 y dicen que docente universitario. Nada mejor para él que una taza de café mientras espera el render de su visual o escribe sobre realidades. @SerNolasco

LUISA ORDUÑO
Arte:

Artista visual de Tijuana, México su trabajo se especializa en Ilustración y Fotografía Digital. Ha trabajado para la Diez4 por los últimos dos años. Actualmente reside en Berlin, Alemania.


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  • kater

    “algo bien” ya es muy usual también aquí afuera…. entonces fue exportada de las penitenciarías !!!

  • http://jesuspar2@gmail.com jesuspardo

    Donde puedo buscar un lugar donde lo agan