abril 16, 2012

¿Cuántos locos tiene Tijuana?

Deambulan en una frontera que prefiere ignorarlos.

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Foto: Diez4.com

Estoy sentado frente a la hija de la desgracia. Vine a entrevistarla a la Tijuana rural, donde está el único albergue que le abre sus puertas. Me acompañan dos fotógrafos y nos escolta David Gonzalo, encargado del lugar.

Platico con María Luisa Valenzuela Castro, La Maguana, una indigente –de entre los 15 mil que calcula el Hospital de Salud Mental de Tijuana–, que además de vivir en la calle, padece retraso mental, alcoholismo y VIH sida.

Todos aquí tienen sida, incluído David. Todos aquí, en el albergue Las Memorias, se lo controlan, porque el refugio tiene subsidio y el subsidio paga el tratamiento antiretroviral.

María Luisa nació con retraso mental, un 24 de marzo de 1957, en un lugar de Estados Unidos, que ella no recuerda y que aquí nadie sabe.

Llegó de brazos a Tijuana, cuando su papá, Alfredo Valenzuela González, nacido en Filipinas, partió a la guerra de Vietman* y no regresó. Antes de pelear, dejó a su pequeña mulata de cabellos chinos encargada con una familia de Tijuana, que vivía en la colonia Cuauhtémoc, pegadita a la frontera con San Diego.

«Lo que no recuerdo exactamente es qué relación tenía esta familia con María Luisa, que la criaron desde pequeña», dice la señora Alejandrina de Castro, que vivió por años frente a la familia que arropó a La Maguana.

Creció en la calle, porque la señora de la casa tenía que atender a sus clientes, día y noche en la recámara. «Marinos. Entraban muchos marinos guapos, uniformados, con muchos dólares que después yo atendía en mi restaurante», recuerda Alejandrina, a sus casi 90 años.

Esta mañana La Maguana no despertó en una banqueta del centro de Tijuana. Abrió los ojos y observó otro ambiente aquella mañana: techo, cobijas, paredes claras, cama individual y luego, un piso de concreto limpio.

–Ya levántate, Maguana. –Le dijo David y la mandó al baño. Brincó como resorte y andó su cuerpo a la regadera, sonriente. –No parece ¿verdad?, pero es muy limpia. Cuando está aquí, le encanta bañarse. Hasta se lava los dientes La Maguanita.

El albergue Las Memorias, ubicado en La Morita, subdelegación La Presa rural, es el único lugar que la atiende.

Sucede que los hospitales públicos donde tratan a personas con VIH sida, no la atienden porque no tratan problemas psiquiátricos. Y los hospitales psiquiátricos no atienden a enfermos mentales con padecimientos infecto contagiosos, porque no tienen la infraestructura para hacerlo.

Deambulando en la Zona Norte con un cuerpazo, retraso mental y adicta a la heroína, más tardó La Maguana en olvidar su nombre que en ser prostituída.

Las Memorias no tiene psiquiatras ni la infraestructura para aislar a enfermos con VIH. «Lo único que nosotros tenemos son las ganas de ayudar», contrasta David.

La Maguana es muestra doble de los problemas de salud de Tijuana. Enfermos mentales e infectados con el VIH Sida.

Se dice que cada año Tijuana registra 200 casos nuevos de VIH, de acuerdo al Instituto Nacional de Ciencias Médicas. ¿Sobre los enfermos mentales? Además de la estimación de 15 mil en las calles de la frontera, no hay mayores datos ni más confiables. La población flotante por la migración (deportados, mexicanos en movimiento) hace que el registro sobre enfermedades mentales, sea una tarea casi imposible. ¿Cuántos se han tratado? Buena pregunta. El hospital de salud mental consultó a 6 mil 500 personas en un año. El espanto viene cuando la media nacional del país señala que sólo el 10 por ciento de los enfermos son atendidos.

Entonces los números dicen que en Tijuana hay unos 65 mil enfermos mentales. Aquí les llaman locos. Claro, eso basado en la media nacional. Pero viven en una frontera que prefiere ignorarlos.

Pregunté mediante transparencia municipal cuántos indigentes fueron tratados en el hospital de salud mental en un año, porque después que el municipio le entregó más de un millón de pesos a la institución, se acordó que los tratarían. La respuesta fue 18 indigentes.

En el documento no aparece el nombre de María Luisa, por supuesto.

El psiquiatra de La Maguana
Si alguien conoce bien a María Luisa Valenzuela Castro, es el doctor en psiquiatría, Tomás Mejía Covarrubias. Covarrubias fue uno de los primeros médicos que trabajaron en el ahora desaparecido Hospital Psiquiátrico Municipal, mejor conocido como pabellón o manicomio.

Mejía trabajó en el pabellón durante casi 17 años, hasta el día en que dejó de operar, en marzo de 2008. Desde el primer día en que la vio, fue alcoholizada. «Llegaba en estado de agitación, era alcohólica y era muy violenta en esa época. Estaba joven, mucho más joven que ahora», recuerda el psiquiatra. Él mismo fue quien le diagnosticó deficiencia mental y alcoholismo crónico.

La hospitalizaban para desintoxicarla de su alcoholismo con frecuencia. Una vez rehabilitada, salía del psiquiátrico, pero fum, pronto regresaba: robaba comida o licor de los negocios o agredía verbalmente a quien pasara cerca de ella, entonces la policía la remitía al pabellón. Y así fue por muchos años. Iba y venía.

La situación cambió un día que La Maguana estaba internada en el hospital y presentó diarrea y calentura. «Algo inusitado en ella» porque a pesar de su alcoholismo, María Luisa era relativamente sana. La sometieron a análisis clínicos y detectaron que tenía el VIH. Eso fue en 1998.

«A partir de ahí, los directivos del hospital psiquiátrico decidieron no tratarla, porque el pabellón no contaba con las condiciones necesarias para un paciente infectado con el VIH», recuerda el psiquiatra.

Cuando las dependencias de gobierno que mantenían contacto con ella se enteraron de su infección, optaron por evadirla. «Llegó un momento en que no la querían en la cárcel, en la estancia municipal, ni en el psiquiátrico. No la querían en ningún lado», reconoce el doctor Mejía.

No siempre fue así.

Estudió primaria en la escuela Cuauhtémoc, en la zona Río de Tijuana. «Nosotros le dábamos carrilla a mi hermano con ella, le decíamos que era su novia y él se enojaba», recuerda Blanca Castro, quien también fue su vecina en el desaparecido arrabal llamado Cartolandia.

No sé hasta qué año llegó, porque Blanca y su hermano, César, no lo recuerda. «Yo dejé de verla como por cuarto año. Un día dejó de ir a clases, nada más», dice César rascándose la cabeza fuera de su taller de tapicería, en la colonia Castillo.

La familia Castro le perdió la pista cuando en 1976, el estado ocupó las tierras de Cartolandia y los reubicó en la colonia 70-76, nombre referencial al sexenio del priista Luis Echeverría Álvarez.

Entonces sí, la calle se la tragó.

Inyección de carbón
Antonio Granillo se flipó hasta el hartazgo. Jeringazo día y noche; durante años, en la mera mata de las drogas duras: la zona norte. Pocos como él pueden decirme «Tengo hepatitis: 24 años en la droga tienen un precio», cuando le pregunto si tiene VIH.

Granillo era drogadicto de los duros cuando conoció a La Maguana. Dice que nunca imaginó que después le tocaría atenderla como interna en el albergue Las Memorias, que ahora dirige.

«Aquí murieron 2 ó 3 amigos que rolaron la jeringa conmigo. Yo tuve que cerrarles los ojos, pero nunca pensé en atender a aquella chamaquita morena y guapa».

Antonio Granillo recuerda que conoció a La Maguana en 1977, en la desaparecida cárcel de la calle 8, justo al lado de la comandancia de la policía local, ahora derrumbada.

«Tenía un cuerpazo y era bellísima». Él, de 19 años, estaba internado en una celda de hombres, desde la que podía ver la celda de mujeres. Ahí estaba La Maguana, para entonces tambén prendida de la heroína. «El Vitamina y El Ganzo la drogaban. Ellos la metieron en todo esto», dice Granillo.

Deambulando en la Zona Norte con un cuerpazo, retraso mental y adicta a la heroína, más tardó La Maguana en olvidar su nombre que en ser prostituída.

–¿Es cierto, Maguana?

–Yo andaba en todos. A mí me gustaban todos los bares. A veces, cuando tenía 21 años, como ya me conocían, me metía a cualquier bar y me tomaba una botella de brandy yo sola.

Granillo se aprieta las manos. Parece guardar una historia pesada que después escupe solo: «Todavía era menor. El Vitamina andaba bien malilla y una vez para sacar para la chiva quería talonear a La Maguana pero no tenía ni con qué sedarla. El bato andaba desesperado. Agarró cenizas de carbón, les echó agua y las puso a hervir. Las jaló con la jeringa y las inyectó a La Maguana en el brazo. Todo eso la hizo quedar mal de la cabeza».

Mal de la cabeza y del cuerpo.

Hoy viste un juego de ropa deportivo rosa y azul con zapatos blancos deportivos. Parece contenta. Decidimos sentarnos en unas butacas individuales de una especie de capilla en el albergue. El espacio es limpio, aunque moscas van y vienen. Algunas se plantan en su rostro. Ella no se inmuta. Caminan en su cara. Vuelan y regresan a plantarse ya en sus labios, ya en su frente.

Y La Maguana pregunta tranquila, que a qué vine, que si soy policía, que le huela su cabello, que le huela las manos, que le huela la panocha. Dice que está contenta, que come sopa y pollo.

La mosca se planta en uno de sus ojos.

–¿Ves con ese ojo?

–¿Con cual, con éste? –Su ojo derecho es de vidrio.

–Ah, sí, fue de un putazo que me dieron, me dice con una sonrisa en su rostro.

Granillo dice: «La última vez que la recibimos, tenía toda la espalda quemada, como si le hubieran echado agua hirviendo o aceite».

Digo la última vez, porque va y viene.

Reviso su expediente. De 2003 a la fecha, ha ingresado 17 veces al albergue. Daniel explica que cuando la policía la detiene, no la manda a la cárcel, sino al albergue.

Se asea, come, descansa unos meses y María Luisa decide irse. Cuando la entrevisté por segunda ocasión fue en el albergue. Ese día, le pregunté cómo le hacía para llegar al centro de la ciudad. «Pido dinero en la calle o raite al camionero y me da chanse, a veces me lo deja en cinco pesos».

«Se retira sin permiso», advierte la portada de su expediente.

Aunque en el albergue la asisten en su aseo y en el tratamiento antirretroviral para el VIH, hay algo fundamental que no ha sido atendido: su padecimiento mental. Y es que Las Memorias atiende a enfermos, pero no cuenta con médicos. Recibe a infectados con el VIH o Sida y no tiene cuartos aislados. Asiste a personas con problemas mentales y no tiene psiquiatra.

Los voluntarios hacen todo y básicamente, a todo le entienden.

Por eso, cuando le digo a Antonio Granillo que en el Hospital de Salud Mental de Tijuana no reciben a La Maguana porque no cuenta con las instalaciones adecuadas para atender a una persona infectocontagiosa, me responde callado, con un gesto irónico difícil de explicar y fácil de entender.

Antes de despedirme de Daniel y Granillo, La Maguana se acerca. Me toma de la cabeza con un gesto delicado, y en voz baja, casi en secreto y con prisa me dice: «si vas al centro, llévame contigo».

*Errata. El artículo original decía que el padre de María Luisa había ido a la II guerra mundial. La corrección se hizo a raíz de la observación de un lector. Ofrecemos una disculpa.

Marco-Tulio-Castro_avatar
Texto:

(Culiacán, 1983) Dirige la Revista Diez4 de periodismo narrativo contra toda circunstancia.

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Arte:

Diez4, realidades y casualidades de la urbe. @revistadiez4 facebook/revistadiez4


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  • Julio Jauregui

    Muchas Gracias por este trabajo. Me encantó.

  • Edu Lagunas

    Muy buen articulo, la Maguana sin duda es un peculiar icono de la cultura tijuanense (quien no conoce a la queridisima maguana), sin embargo: tengo una duda o mas bien encuentro un error, la maguana nació en 1957 y su padre la trajo a Tijuana antes de partir a la segunda Guerra Mundial siendo que esta guerra termino en 1945, entonces ¿la maguana llego a Tj 12 años antes de nacer?, no sera que su padre fue mas bien a Viet Nam así si mas o menos cuadra la cuenta jejeje saludos.

  • Simón Malvaez

    Wow. Excelente articulo, el final me dejó impactado. Tantas historias que le inventan a la Maguana, y en realidad pocos saben de la verdadera historia de ella.

  • tato

    Que buen articulo Tulio, te sacaste un diez!

  • Alejandra medrano

    Felicidades!!muy buen articulo! Esto es crearnos conciencia,Lo que para algunos es de risa, para otros es uma oportunidad de escuchar. De nuevo felicidades.

  • trujillo

    Fenomenal, siempre me preguntava cual era su historia cuando la veia…..ahora se un poco

  • Nish

    una historia impactante en Tijuana, me quedare con la frase difícil de explicar y fácil de entender.

    Muchas Gracias por el Articulo

  • Omicron

    Muy buen trabajo felicidades, que bueno que alguien ae preocupa por los seres humanos olvidados por nosotros , en hora buena!

  • Montse Buendia

    Muy bien reportaje Tulio, felicidades!!!

  • Fer Covag

    Que historia y pensar que tanta gente le hace desprecios, es cuestion de ser mas humanos.
    Un buen trabajo!

  • beto

    Un compa la vio cuando tenia diarrea y calentura…haciendo lo suyo en la calle. Yo me acuerdo que me entretenia cuando bailaba frente al pique y ahorre en la esquina de segunda y constitucion, todavia tenia sus dos ojos.

  • Rene Madrit

    Muchas Felicidades LA Maguanita es un icono yo le daba paella en mi local del centro y aveces con una sonrisa le daba las gracias a uno. Pobrecilla ojala y este bien y que nos dure mucho rato.. Te queremos MAguana los de Chiki.jai paellas

  • Luzma Huerta

    Marco Tulio…. como muchos desconocia la historia de La M
    aguana .. excelente trabajo, .. felicidades

  • Extranjero

    de lo mejor a te he leido mijito, solo te falto poner que tu te iniciaste con la maguana en el 95,, no te hagas wey si yo te lleve con ella y saliste enamorado…. quien lo diria que este es tu homenaje por aquella ocasion

  • aBy Hro

    Muy buen articulo y lastima que nuestro gobierno siga con miopia y no otorgue los recursos a este tipo de albergues o centros…Felicidaesz por el articulo!

  • Miguel

    Excelente articulo ….

  • Laura M

    Excelente historia..yo la recuerdo cuando la veia por el centro en la s afueras de la catedral..yo estudiaba en esa escuela..a un costado.. Y ella andaba topless..solo una falda la cubrie..y anosotros nos daba miedo.. Recuerdo que hablaba sola.. Y bailaba…era muy joven entonces..despues la vi con su panza..estaba embarazada…pobrecita..como sufrio abusos..

  • Un Joven de 17 años.

    La Maguana es patrimonio histórico y pieza invaluable de la humanidad. La queremos para rato :)

  • Pao H. A.

    me gusto mucho, en realidad vagamente habia oido de eso y ahora ya conozco un poco mas , y ps en verdad es muy bonito saber k en ese lugar si se le pueda atender a ese tipo de personas y una lastima saber k en los otros lugares de salud mental no , puesto k es probable k tengan mas recursos k este albergue.

  • http://www.facebook.com/tere.val.9 tereval

    Hola yo cuando conoci a la Maguana me daba mucho miedo encontrarmela cuando hiba al centro!! y hasta le sacaba la vuelta!!pero con el tiempo escuche algunas historias sobre ella y me daba mucha tristeza,pero nunca habia escuchado su historia tan completa,ahora despues de leer este articulo incluso siento mucha ternura por ella,su vida a sido muy dificil como se puede ver,y en esa situacion quiza cualquiera de nosotros hubiera hecho lo mismo,me da mucha a legria saber que hay mucha gente buena que la esta ayudando a ella y a todas esas personas que estan sufriendo esta terreble enfermedad,Dios bendiga y llene de gloria a todos y cada una de estas personas que estan ayudando a todos ellos,Dios los bendiga por siempre!!y muchas felicidades a la persona que realizo este articulo tan completo!!Muchas gracias de verdad por compartir con nosotros esta historia de la Maguana que para muchos se nos a convertido en un icono de Tijuana!!

  • Miguel Ángel

    Muy bueno Marco.

  • rebeca

    la verdad que la gente como inventa cosas y me extraña que si es un periodista y tiene que investigar mas no lo haga.
    maria luisa es mexicana y nada que ver con estados unidos.
    la señora que la crio era como su abuela pues aparentemente era hija de su hijo al menos eso dijo la mama de maria luisa.. la trato como de la familia y le dio estudios y la señora en ningun momento fue prostituta como dicen que entraban marineros a su casa .. a maria luisa le detectaron esquizofrenia y pues a raiz del tiempo se ponia muy agresiva y se salia de su casa, la internaron pero escapaba y pues a final de cuentas la dejaron ir…. volviendose alcoholica… y esto es verdad pues unos familiares de mi suegra son parientes de quien la crio….

  • paola cervantes castro

    Me encanto. yo recuerdo ala maguana cuando era gorda. yo estava chikilla como 5o 6 anios y andava con mi abuela Alejandrina Castro (si es mi abuela) ;-) pues andavamos en el centro cuando mi abue manejava y me decia ira. ay va la maguana. yo le tenia TERROR!!!! puees andava encuerada y con las chichotas colgando.. pobre seniora!!!!!!

  • monica guzman

    desde niá eh mirado ala maguana me encanta saber de ella