El narco del futuro es cyberpunk

Tras Pfandleiher, el traficante número uno de la red.

Texto: | Arte:
dealer2-web

Cuando el holandés Marc Willems escuchó que la policía federal llamaba a su puerta domingo por la mañana, no tuvo más recurso que dejar la computadora, abrir su casa y entregarse en medio de un operativo tan discreto, que pocos vecinos lograron ver al hombre de 42 años esposado y dentro de la patrulla. Aquel habitante de Lelystad, Países Bajos, era un millonario particular: había amasado su fortuna vendiendo drogas por Internet con distribución a todo el mundo.

Su dedicación al comercio y sus conexiones le había dejado su primer millón de dólares a los 22 meses de trabajo y su fama crecía en The Farmer’s Market, el sitio especializado en la venta de drogas al que sólo se podía entrar con TOR, un software diseñado para garantizar el anonimato de los usuarios de Internet.

Veintidos meses de compras cada vez más grandes de LSD, le aseguraron a Marc que la cresta de su ola rompía justo esa mañana, cuando la policía preguntaba por él, a la puerta de su casa.

Es que la DEA le seguía la pista al holandés Willems y a su socio estadunidense, Michael Evron hacía dos años con la ayuda de un grupo de agentes que se habían hecho pasar por clientes –clientes curiosos en experimentar con su LSD y un poco de su MDMA–. Tras indagar Farmer’s Market, encontraron que Willems y Evron habían hecho 5 mil 256 pedidos de drogas y que éstas se habían colocado en 34 países por el planeta. Antes de la captura de Willems, encontraron por ejemplo un correo electrónico encriptado que envió Evron a su socio holandés que decía esto:

«La venta de las sustancias controladas está mejorando. Esta semana mejoró bastante. Si seguimos así vamos a ser ricos en muy poco tiempo si las ventas siguen creciendo a este ritmo». El dato sale del expediente de la acusación CR 11 01137, que está en una corte de federal de California, en Estados Unidos.

Así es que una vez infiltrados los agentes de la DEA, compraron ácido y solicitaron las entregas a varias partes del mundo. Cuando la droga comenzó a circular, los nombres de narcotraficantes cibernéticos, también. El primero en caer fue el señor Willems. Al siguiente día cayó su socio, Michael Evron en Colombia a punto de tomar un vuelo a la Argentina. La policía nacional colombiana le tomó una fotografía el día de su captura. Parece ser en el aeropuerto de Bogotá, llamado El Dorado. Evron simula un turista trasnochado: ojeroso, barbado y desalineado. Es un calvo que viste una sudadera negra con capucha y camisa verde olivo. Es bajo y ancho, si se le compara con los dos agentes que lo sostienen ya esposado, con las manos por detrás mientras muestra una ligera sonrisa mística. Una expresión giocondezca. Se ríe como la Mona Lisa. Ciertamente despreocupado. Después vino el efecto dominó: cayeron otros trece. Entre narcotraficantes cibernéticos de baja estofa y compradores cibernéticos.

¿Cómo pudo la DEA, en medio del anonimato garantizado por TOR, encontrar a los detenidos? Por la ruta del dinero, porque Farmer’s Market tenía un error: las ventas se realizaban mediante pagos en Western Union y PayPal y a los agentes de la DEA no les costó mucho trabajo recorrer las transacciones y resolver la identidad y paradero de Willems y Evron. Tras la detención de ambos, Farmer’s Market fue desactivado.

Las capturas que tuvieron fecha en abril pasado, mostraron la punta del iceberg en el tráfico de drogas a través de TOR porque, por ejemplo, Silk Road, una versión mejorada de Farmer’s Market hace años que funciona con candados más sofisticados para garantizar el anonimato de compradores y vendedores, como el de Pfandleiher, el capo número uno de las drogas en línea que comercia en Silk Road, el Amazon de las drogas.

Espejo de la literatura cyberpunk
«Es el dealer más grande y confiable de TOR», dicen sus clientes alrededor del mundo. Pfandleiher, que significa Prestamista en alemán, lleva años especializado en la venta de MDMA o éxtasis, aunque también circula otras drogas a través de una navegación encriptada.

Es un narcotraficante cyberpunk: Pfandleiher no comercia con dólares o alguna moneda tradicional, más bien su ganancia estaba en los Bitcoins: una moneda digital irrastreable que es generada a través de un equipo especializado, con la que se puede comprar prácticamente cualquier cosa, como drogas marca Pfandleiher.

En junio de este año, la revista electrónica Gawker reveló en un artículo la existencia de Silk Road, el más grande sitio de ventas ilegales en internet y lo calificó como «el Amazon de las drogas». Además de explicar cómo funcionaba la compra-venta de drogas, detalló precios sobre la surtida mercancía en armas, LSD, éxtasis, marihuana, hashis, heroína negra y pedofilia; el artículo consiguió dos cosas: que el tráfico de Silk Road aumentara y que el senador demócrata de Estados Unidos, Charles Schumer’s exigiera al FBI actuar en contra de Silk Road. La respuesta del buró federal de investigación fue: «somos incompetentes para hacerlo», aunque antes de la declaración, Pfandleiher decidió ausentarse cuatro meses de Silk Road. Y cuando dejó de comerciar, sus clientes empezaron a extrañar la mercancía que en los foros aparece calificada como «la mejor que circula en TOR».

Por ejemplo, Devaney: «Espero que todo esté bien con Pfandleiher y nada serio haya pasado. Tuve una excelente noche con tu producto pensando en tu regreso». O Atlas, un admirador del traficante cyberpunk: «No ha aparecido en línea en muchos días. Le pido a Dios que esté bien. Es uno de los grandes vendedores en Silk Road. Es diez veces más seguro que cualquiera en Nueva York. Los buenos vendedores en Silk Road son raros estos días ¿Qué chingados está pasando?».

«Para contactar al Prestamista hay que alejarse de la ficción y sumergirse en TOR. The Onion Router»

Hoy se puede decir que nadie sabe quién es y dónde está Pfandleiher, pero de acuerdo a su perfil de Silk Road, es un «vendedor de tiempo completo que aprecia de verdad a sus clientes y trata de hacer todo para satisfacerlos». Yo más bien lo concibo como un narcotraficante cyberpunk: trafica drogas desde una computadora con una moneda digital no regulada y lo hace desde el anonimato con un proceso encriptado. Dice que responde lo más rápido que puede a través de correo electrónico encriptado, e invita a comentar sobre su droga en el foro.

Y sus clientes hacen caso seguido. Como Wuty, que publicó apenas hace unos días su experiencia: «Entonces, mis buenos amigos y yo tuvimos la oportunidad de probar el MDMA de Pfandleiher y estuvo puta madre genial. Perdonarán mi estupidez e infantilismo, pero quiero contarles una historia sobre la mercancía de Pfandleiher. Hace unos meses, yo y mis amigos nos metimos 125 miligramos de MDMA y tuvimos una excelente noche».

Explicar a Pfandleiher y su modus operandi sin referirse a Case, el protagonista cyberpunk de la novela Neuromante (1984), sería ocioso. En la obra de William Gibson, –a quien se le atribuye la creación del género literario cyberpunk–, Case es un «Cyber vaquero» que estafa a sus jefes durante una operación hacker, roba información y decide venderla por su cuenta. A Case le gusta mucho el dinero, como a Pfandleiher.

William Gibson nos cuenta en la novela que Case es el mejor hacker del mundo y es adicto a «una mezcla de cocaína y meperidina». También a la betafenetilamina. A Case le gustan mucho las drogas: la narrativa del libro detalla cómo a lo largo de su vida, sus órganos se atrofian. Pfandleiher no es muy distinto, aunque no se queja de su salud. Nos dice en el foro de Silk Road que su droga favorita es «una combinación de MDMA con hachís», aunque tiene una distinción: la cocaína no le gusta. «Como no bebo licor, la coca sólo me deja con ansiedad, y estoy my ocupado para esa chingadera».

Para conocer más de Case, está la literatura de Gibson. Para contactar al Prestamista hay que alejarse de la ficción y sumergirse en TOR. The Onion Router es un software de segunda generación basado en un proyecto del laboratorio de investigación de la fuerza naval de Estados Unidos con el propósito original de proteger la información y comunicaciones del gobierno.

Las investigaciones hechas en 1996 por la naval de Estados Unidos detonaron en lo que ahora es el TOR desarrollado por Nick Mathewson y Roger Dingledine –este último, asesor de Julian Assange, creador de Wikileaks–. En 2003, ellos hicieron de TOR un software gratuito, de acceso público y open source, o de modificación libre con una regla como máxima: garantizar el anonimato de los navegantes. Y parece que lo están logrando.

El desplome del futuro
Tras el exhorto del senador demócrata, el FBI fijó su atención en Silk Road no sólo por su surtido de productos ilegales en pornografía de todo tipo, tarjetas de crédito, pasaportes, sino por implicaciones que calificó como lavado de dinero al realizarse las compras con bitcoins: una moneda no regulada por ningún banco internacional que después se puede canjear por dinero físico en casas de cambio digitales. La creación de una moneda virtual viene de la mente de Dai Wei en 1998, a partir de la idea de que «el dinero es cualquier tipo de registro que permita el pago de bienes, servicios y deudas en un determinado contexto socio-económico», de acuerdo a bitcoin.org.

Expediente de la acusación contra Marc y Michael

Diez años después, Satoshi Nakamoto convirtió la idea en realidad. Formó una moneda no sustentada en algo tangente como el oro, o los recursos de un país, sino que se puede considerar como un recurso por sí misma. «El bitcoin es una moneda encriptada que puede servir para disminuir la regulación del dinero a cargo de empresas o gobiernos y volver irrastreable la información de quién la usa», dice Nakamoto en el sitio.

Apenas el mes pasado se cumplió un año del desplome del bitcoin. Sucedió cuando alguien robó una cuenta con una cantidad considerable de bitcoins y después intentó cambiarlas por dólares. De cotizarse en 17.5 dólares la unidad, llegó a valer dos. Hoy, un año después de la catástrofe cibernética/económica, el bitcoin se cotiza en 6.2 dólares y no muestra signos de mayor crecimiento.

Aun así, Pfandleiher regresó con más auge a Silk Road para confirmarse como el vendedor más prolífico de la red. Cuando las cosas se calmaron en febrero de este año, volvió el mercado de las drogas de manera espléndida: regalando drogas. Distribuyó píldoras de éxtasis a usuarios selectos de Europa y Estados Unidos. Entonces recibió decenas de comentarios como éste: «Recibí media píldora de Pfand’s hace una hora ¡y ando en un viajesote! Esta píldora es fantástica». ¿El resultado? Sus ventas no se hicieron esperar. Maxxi, un cliente fiel escribió: «Gracias a Dios. Estaba empezando a preocuparme seriamente, genuinamente estuve un poco deprimido por la idea de que PF no fuera a regresar. Ahora podemos relajarnos».

A principios de junio, Pfandleiher anunció a sus clientes que había hecho 400 envíos a todo el mundo y que se había quedado sin mercancía, por lo que pedía paciencia. Para compensarlo, ofreció algo de cocaína que tenía en existencia: «No he leído 500 correos. Hacerlo es casi imposible en este momento. Como sea, aún estoy enviando cocaína». ¿En cuanto? Los precios al público son 10 gramos de cocaína por 151 bitcoins, incluyendo la entrega a domicilio a cualquier parte del mundo, desde Alemania. Si consideramos que el bitcoin se cotiza este mes a 6.2 dólares americanos, 10 de gramos de perico marca Pfandleiher costaría unos 936 dólares.

MDMA con 80% de pureza. Foto: tomada de Silk Road

Pfandleiher se refiere a su cocaína como la «fabulosa mierda», cuyo gramo se cotiza en 18.28 bitcoins, unos 113 dólares.

Dice que el éxtasis que mueve tiene 80% de pureza. Lo promociona como «Badass MDMA» y lo vende a 2 mil 146 bitcoins por kilo, que serían unos 13 mil 300 dólares.

Mientras que en Tijuana el gramo de cocaína sin corte, según datos de la Policía Estatal de Baja California, cuesta unos 150 dólares, Pfandleiher lo comercia en 18.28 bitcoins, que serían unos 120 dólares.

Aunque el Prestamista dice tener cobertura de envíos a todo el mundo, por alguna razón no publica precios de envío a México o Latinoamérica y cuando le pedí información para negociar en México, decidió ignorarme desde la comodidad de su escritorio.

Tal vez una razón sea que en México la venta por Internet no es una práctica. El año pasado 47.6 millones de pesos (unos 3.5 millones de dólares) circularon por compras por Internet en México, según la Asociación Mexicana de Internet, mientras que en Estados Unidos, generaron 194 mil millones de dólares el año pasado.

Pfandleiher no está dispuesto a perder su tiempo. No como el FBI, que se declara incapaz de dar con él y desarticular el mercado Silk Road que crece como la espuma. Este mes, la cartera de clientes contentos con la mercancía del Prestamista llegó a los 1,400 compradores satisfechos, lo que convierte a Pfandleiher en un personaje, una vez más, similar a Case: antihéroes prófugos del castigo; triunfadores ilegales en un mundo digital.

Fe de erratas: En la versión impresa en el apartado «El desplome del futuro» se hace mención del senador Charles Shumer de manera incorrecta como republicano. Se ha corregido en la versión digital.


Eduardo-Rivera-Scott_avatar_1378330207
Texto:

Licenciado en Comunicación de la Facultad de Humanidades de la UABC al que le gusta escribir reseñas y narrativas de la vida cotidiana. Actualmente forma parte de Diez4. Juega videojuegos y ve televisión por las tardes.

LUISA ORDUÑO
Arte:

Artista visual de Tijuana, México su trabajo se especializa en Ilustración y Fotografía Digital. Ha trabajado para la Diez4 por los últimos dos años. Actualmente reside en Berlin, Alemania.


RELACIONADOS


  • alex

    buen artículo