enero 15, 2012

Parodia y humor en el porno

Las estrellas porno, a pesar de ser pésimas actuando, saben contener la risa.

Texto:
Brazzers-03

23_revista_diez4_portada_edicion-420x584Mía Wallace y Vicent Vega han tenido una noche de malteadas, filetes, drogas y baile en el Jacks Rabbit del condado de Inglewood, California. De regreso a casa deciden tomar un whiskie en casa de Mía.

Ella inhala por error algunas rayas de heroína al creer que se trata de coca. En la versión original, Pulp Fiction, ella necesita una inyección de adrenalina que taladre su corazón para no fallecer de una sobredosis. Aquí, en este mundo porno, con problemas y consecuencias porno, se necesitan soluciones porno. Por lo tanto, es de vida o muerte que sea introducido un enorme falo de plástico a través de los pliegues anales de la estrella pornográfica, Nikki Benz, quien recrea a la actriz, Uma Thurman. De una sola estocada se le realiza una penetración con un consolador de color rosa. En agradecimiento por reanimarla y no dejarla morir, en la versión original y no en esta de nombre Pum Fiction, ella cuenta un chiste blanco a él, pero en el mundo porno, con gratificaciones porno, Mía se ve moralmente obligada a dar una mamada y una cogida frenética a Vincent Vega. Así se parodia la gratitud en el mundo porno, comiendo semen.

Tiempos Porno. En el mundo porno se parodia al tiempo. Se le desdobla y se le exprime hasta el último segundo. Se le lleva hasta al otro extremo, de ilegal. Se le obliga a cruzar la frontera a base de eyaculaciones. El tiempo, acostumbrado a  llevar su propio ritmo, ahora se ve obligado  a obedecer a un ejército de senos inflamados de silicón y penes hinchados hasta la ultima vena.

Al tiempo se le penetra. Cuatro cámaras graban desde distintos ángulos una misma escena. Son los mismos gemidos, los mismos rostros de orgía. Una maravilla de momento. Atletas sexuales en plena competencia. Se grabaron cinco minutos. Se alternan las tomas de cada cámara y al final, todo sumado, ofrece una escena de veinte minutos hecha de pedacería, hecha de trozos de tiempo. El tiempo como las croquetas para perro se vende a granel.

El porno como suspenso. Hay que meterla poco a poco. Mantener la tensión del espectador. Llevar al público al orgasmo paulatino. Nadie puede venirse al principio de una escena. El conflicto del porno. En el cine porno la situación provocadora de suspenso es: en qué momento y en qué cantidad el actor eyaculará, no sólo eso, sino dónde lo hará. Como en el suspenso, las interrogantes se responden poco a poco y al final; anal creampie, cum facial, pearl necklace, hand job, foot job.

Todo se trata del pene. En el cine porno, el protagonista no son las actrices ni los sementales, ellos son actores secundarios. La chila de la movie es la verga. La trama, por decirlo de alguna manera, no trata sobre dos o más actores en un viaje hacia el clímax, pero sí sobre un pene que tarde o temprano vomitará placer. Cualquier video porno dedica el ochenta por ciento de los primeros planos al pito. Las películas pornográficas tratan sobre un pene que quiere explotar. El falo como protagonista total. El cine porno es machista.

El cine porno en cualquiera de sus dos formatos, Gonzo (cine porno sin ningún tipo de argumento, actores cogiendo sin explicación alguna) o Features (cine porno con algún tipo de deuda con la narrativa y que por lo tanto muestra el porqué hay gente cogiendo en la pantalla) es una parodia del sexo vaginal. Las vaginas están tan muertas como la muerte. La vagina murió con la liberación femenina. Ahora, hombres y mujeres cuentan con los mismos conductos al dolor, el placer o la humillación. El sexo vaginal es tan aburrido como drogarse con moderación.

El coño siempre fue una parodia deslavada del sexo verdadero, el anal. El coño es una mentira, el ano es la verdad absoluta. John Stagliano, propietario de la productora y distribuidora, Evil Angel, en una entrevista que le realizó el escritor inglés, Martin Amis, para la revista Talk, en febrero de 2001, explicaba el fenómeno del sexo anal y cómo este había sepultado al sexo ordinario:

«Los coños son puro cuento. Supón que tienes a una tipa deshaciéndose a gemidos. El espectador que genuinamente sabe discernir tiene que estar pensando: ¿Es esto real, o es puro cuento? Con lo anal su personalidad sale. Se requiere de tipos que cojan muy bien y que hagan que las tipas parezcan más… viriles. Se requiere que las chicas muestren su testosterona. Lo que hoy tiene éxito en el mercado es la realidad. Los culos son la realidad. Y los coños son puro cuento».

La falta de humor como el único humor posible. «Después de un tiempo comienzas a pensar que las estrellas porno, a pesar de ser pésimas actuando, son muy buenas para actuar en un solo detalle: saben contener la risa. Pero es que la falta de humor, universal e institucionalizada, es el alma del porno», escribió, Martin Amis, en su artículo, de título, Un negocio duro. A esa conclusión llegó después de visitar el set de grabación de Welcum Chloevillage de la mano de la actriz porno, Chloe. Y es verdad, cualquiera que haya visto una película porno del tipo Features, ha encontrado escenas que moverían a la risa, sino fuera porque la excitación hace súbitamente su llegada.

En la película, Big Tits At School, vol. 6, la clase de sexo oral ha llegado a su final. Es hora del examen que otorgará el diploma. Por lo tanto, se ha pedido un voluntario para que pase al frente a recibir una mamada didáctica. La primer dulce y rubia alumna reprueba porque roza con los dientes la verga del también aprendiz. Ella llora amargamente y es despedida de la clase. La profesora está molesta, enfadada, entonces no le queda más remedio que practicar ella misma la felación con el único fin de instruir a sus minúsculas. Las alumnas miran con orgullo y admiración profunda a su maestra engullir un trozo de carne de media libra sin hacer pucheros. La clase entera se pone de pie y entre aplausos congratulan a la instructora.

Hace unos meses leí una nota en un diario de la ciudad de Monterrey. Una banda de secuestradores tenía cautivos a tres hombres. Cuando llega el ejército a rescatarlos, dos de ellos mueren al caer al fondo de un barranco, consecuencia de que la casa de seguridad estaba al pie de este. El único que logra ser rescatado con vida, duda que la pesadilla haya llegado a su fin, más bien, ahora comienza de otra manera. Dos de sus captores adictos a la cocaína y a la pornografía, en un arranque de aburrimiento y excitación deciden tatuarle un pene y un par de testículos en la frente. En su testimonio, la víctima reclama que hasta los militares se burlaron de su desgracia. Humor negro y porno.

Fotografía tomada de Internet.


Jorge-Damián-Méndez-Lozano_avatar
Texto:

Jorge Damián Méndez Lozano Nació en Mexicali en 1979. Siente una profunda emoción por la noche, los excesos y la comida china consumida en la madrugada dentro de alguna fonda oriental en donde mientras mastica puede escuchar, sin entender nada, el mandarín o cantones en que se comunican los propietarios con los cocineros. Trabaja como docente en la Universidad del Valle de México, en el área de artes y humanidades. Además escribe crónica periodística para el semanario regional Siete Días. Ha participado en la revista Voces Latinas de la Universidad de Arizona y en la revista Arenga de la Universidad de Guadalajara.


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  • @Brijandez

    Me gusta.

  • juan perez

    Un articulo muy pendejo