Fui suficientemente afortunado de participar en los primeros meetings del zombie walk Tijuana, cuando apenas parecía uno de esos sueños adolescentes, enormes. La meta se veía sin duda difícil pero not imposible. Lo que nos aferraba a la tierra, tal como muertos vivientes, era la visión y ganas de participar en algo que siempre fue más grande que nuestras cabezas. Caminatas a lo largo y ancho del mundo pero en Tijuana, nunca. Razones de por qué esto debería llevarse a cabo ya lo expliqué en otro texto. El objeto de la leyenda es contar lo que sucedió después de que la ciudad fue invitada al dead man’s party.

Fotos: cortesía
Por motivos que hasta yo desconozco me alejé física, pero no emocionalmente, de la planeación. Mi corazón y el de todos los ejércitos del horror en Tijuana permanecimos al tanto. La cosa empezó a crecer. Por cada hater, fanático religioso y/o incrédulo cien apoyadores se unían. Paola Hernández indeed se convirtió en líder de un frente. Caminata pointless como algunos de ustedes lo han hecho notar y no les negaré eso. Algunos prefieren ocupar camellones y quedarse a dormir hasta que los arresten; bien. Otros prefieren esa cosa que se llama futbol y seguir algo que se llama Xolos; bien también. Con su manifiesto y todo, el zombie walk para mí nunca fue una alegoría hacia algo superior. Sólo quería ver cientos y si fuera posible miles de replicantes de no-vivos caminar por una calle que he cruzado tantas veces para hojear revistas al Sanborns o ir al Cinépolis a ver movies. El facebook empezó a apilar números. La gente solicitaba tutoriales de cómo maquillarse o hacer trizas la ropa. Con todos estos zombis en la cultura pop o quizás por la obsesión que le tenemos al Halloween la gente sí quería entrarle con todo. El clímax llegó cuando entendimos que esas pequeñas reuniones de tres personas en la mesa de un bar dejaron de ser solamente charla de ebrios.
No creo que alguien fuera negativo sobre el asunto. La mayoría trató de permanecer optimista pero con esperanzas moderadas. En mi caso, siendo el punk que soy, incoherentemente lo único relevante que jamás creo haberle dicho a Hernández fue keep the faith. No tiene sentido perseguir un sueño si realmente no se está al tiro. El Significado de la Vida 101. Cuando Paola decía que la caminata se haría así estuviese marchando ella sola, ahí es cuando supe: el zombie walk is going to happen.
Cuando me bajé del taxi el 29 de octubre del 2011 y caminaba a pasos nervio-agigantados hacia el monumento a Cuauhtémoc, me preguntaba si la convocatoria de la marcha se escondía detrás de la masiva fila de personas atascando la banqueta. Antes de siquiera cruzar el semáforo me encontré a Thertius Álvarez, presentador de La Morgue Horror Show y pieza clave de la pachanga. Me dice con la sonrisa más grande de toda la cuadra: “Esta es, dude. Esta es tu zombie walk Tijuana.”

Como hombre mis ojos tendían a buscar escotes y minifaldas. Como horror fan, caracterizaciones que no le pedían mucho a Tom Savini. Como promotor de la cultura escalofriante no había espacio suficiente en mis retinas. A las 4:20 pm nadie pasó el dutchie pero la banda de guerra lidereó a los muertos vivientes. Así zarpamos hasta el centro hacia el IMAC de la calle Segunda. Desde sus changarros los dueños y empleados se rascaban la cabeza. Bromas obligadas al pasar por los puestos de tacos. Por la avenida Revolución (y lo dice alguien que tiene poca apreciación por el arte) la imagen fue una de las más bellas en mi condenada vida. Las Zombie Queens y las I Love Girls tirando estilo desde sus carruajes. Varios walkers cansados y sin aire no tenían que fingir más su interpretación. En el punto final nos recibió Hernández con un speech medio inspirador. Yo sólo podía pensar en los miles (porque fueron miles, más de 4000 según cifras oficiales) de zombies que se regresarían en taxis y calafias hasta el estacionamiento o a sus casas.
En el after party podía notar que los organizadores estaban molidos y sólo contaban los minutos para irse a descansar a su cama. El sueño estaba completo pero aún no había terminado. Alguien que se puso más borracho que el imperio romano sólo les quiere decir que hicieron la mejor fiesta de Halloween del 2011. Un evento para los libros, Tijuana. Para los libros.

















